el blindaje continúa, sin roche

Quien no ha escuchado el dicho, vamos de putas

Nos vamos de putas, el machista comportamiento del hombre.

Nos vamos de puta este fin de semana

El paroquiano de Lima

Publicado: 2017-08-27

La información es parte de un estudio llevado acabo en la facultad de Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Córdoba los resultados del estudio que con el título Masculinidades y consumo de prostitución en Andalucía, este estudio seguramente tambien es valido para toda américa latina, que ha efectuado un conjunto de sociólogos de la Fundación Iniciativa Social por encargo del Centro de Estudios Andaluces. En tal estudio se recogen las creencias de más de cuarenta hombres andaluces, de entre dieciocho y setenta años, usuarios de prostitución, y que han sido agrupados en 5 categorías: dueños rurales, trabajadores manuales, empleados urbanos, jóvenes metropolitanos y homosexuales urbanos, realidad similar a nuestros países, aunque en nuestro país la prostitución esta permitida pero el estado no hace para garantizar el bienestar de estas llamadas trabajadoras sexuales, con implementacion de zonas rosas o zonas donde este permitido este tipo de actividad, al contrario los diarios como el comercio en su sección de relax del domingo y el trome realizan este tipo de anuncios, las llamadas nuevas tecnologías no son la execcion y podemos encontrar paginas como kinesperu.com, elpornoperuano.com, donde las trabajadoras sexuales se anuncian de manera libre, la ultima tendencia es la aparición de foros como puntocaleta.com donde los usuarios comparten sus experiencias.

La relevancia de este estudio, alén de los razonamientos que puede ofrecer al discute complejo en torno a la regulación o bien, en su caso, la abolición de la prostitución, radica en de qué forma desvela las causas estructurales que siguen nutriendo un determinado comprensión de la sexualidad marcado por las relaciones de género o bien, lo que es exactamente lo mismo, por las relaciones de poder que entre hombres y mujeres prosigue estableciendo el patriarcado. De esta forma, hay una evidente línea de continuidad entre la permanente cosificación y sexualización del cuerpo de las mujeres tan presente en nuestra cultura y la consideración del consumo de sexo de pago como una expresión más de una hombría que prosigue respondiendo a los imperativos categóricos del hombre considerado sujeto activo y también incontrovertible titular del poder y la autoridad. Ahora bien, el salto cualitativo que se ha producido en las últimas décadas, como bien se puso de manifiesto en la mesa redonda que prosiguió a la presentación de estudio, y en la que intervinieron la maestra Rosa Cobo Bedía, el sociólogo coautor del informe Hilario Sáez y el que firma estas líneas, es la vinculación de dichas prácticas con una industria del ocio y el entretenimiento, de carácter global, y que se apoya en los excesos del capitalismo neoliberal.

La prostitución vendría a ser la prueba más evidente de la angosta conexión que existe entre patriarcado y capitalismo, la que se ha visto reforzada en los últimos tiempos por las lecturas neomachistas del primero y neoliberales del segundo. Una suma que, obviamente, provoca un incremento trágico de la vulnerabilidad de las mujeres y, como prueban todas y cada una de las estadísticas, una más que evidente feminización de la pobreza. La visión acumulativa del placer, que con tanta insistencia nos destacan los medios y muy en especial los mensajes promocionales, se asocia con una concepción de la masculinidad que sigue respondiendo a los esquemas del macho dominante y que provoca, entre otras muchas consecuencias, que los chicos -y las chicas- más jóvenes reproduzcan esquemas formidablemente sexistas en sus relaciones cariñosas, y muy en especial en su concepción de la sexualidad. Si a eso unimos la deficiente, por no decir ausente, educación que nuestros hijos y también hijas reciben en esta materia, el resultado no es otro que la conquista de tal espacio por las lógicas predadoras de la pornografía, y la superación de los criterios éticos por la desregularización propia del mercado salvaje. De esta forma, y como bien apuntó Rosa Cobo, en la prostitución convergen los efectos malvados de 3 sistemas de dominio: el patriarcal, el capitalista neoliberal y el racial-cultural. La conjunción de los 3 prorroga la heterodesignación de las mujeres en razón de las prácticas de dominio y opresión de los hombres, al paso que se naturaliza el ir de putas como se hace con la desigualdad.

El peso económico de los macroburdeles, de la industria porno o bien de los anuncios de contactos que habitualmente se han transformado en los salvadores de ciertos periódicos en ruina, robustece y reproduce las jerarquías de género. Esto es, sostiene y destaca el poderío de una masculinidad detentadora del poder, mientras que acentúa la negación de la autonomía de las mujeres y su depreciación en un orden social y económico en el que prosiguen siendo las más frágiles entre los frágiles. En consecuencia, no hablamos de un oficio, el más viejo del planeta en palabras del patriarca, sino más bien de una consecuencia a la que se ven abocadas muchas mujeres que como resulta lógico no son libres por el hecho de que viven en un contexto de sumisión, al paso que sigue tratándose de una práctica social a través de la que muchos hombres -uno de cada 4, conforme el estudio convocado -reafirman su hombría y sostienen la fantasía del eje binario control/sumisión para la que no precisan otro pasaporte que el dinero.

Por ende, y alén de la dificultad jurídica y política que encierra una posible regulación de esta práctica, como se apuntaba en la reciente, y controvertible, sentencia de un Juzgado de lo Social de Barna, creo que la prostitución, como muchas otras expresiones de un orden cultural y político basado en el dominio masculino, no puede abordarse sin tener en consideración las causas estructurales que la provocan y la nutren. Unas causas que, insisto, tienen mucho que ver con los sistemas de dominación que se retroalimentan entre sí, el patriarcado y el capitalismo, y en los que los hombres disfrutamos de una situación privilegiada. Solo desde esta mirada de género, y teniendo muy presente la perspectiva liberadora y emancipadora que supone el feminismo, va a ser posible hallar salidas a ciertos callejones en los que tantos millones de mujeres en el planeta se ven obligadas a abandonar a su autonomía y dignidad. Por este motivo, el interrogante que deberíamos comenzar a proponernos, aparte de no abandonar a la solidaridad con las mujeres que se ven abocadas a ejercer la prostitución, sería no solo por qué razón esas mujeres lo hacen sino más bien asimismo, y sobre todo, por qué razón prosigue habiendo tantos hombres prestos a emplear el cuerpo de ellas tal y como si fuera una mercadería más.

Otro tema aparte es la falta de control a estas trabajadoras sexuales por parte de Ministerio de Salud y los gobiernos locales, un problema que la sociedad prefiere no ver igual que la autoridades, pero que adornan las calles del centro de Lima.


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Kinesiologas Lima

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